La Historia de la Humanidad
es la historia de la estupidez Humana.

29 de mayo de 2012

El Militarismo: ¿un refuerzo a la ideología patriarcal?

Me llega al correo y comparto.
Por Irene Castillo y Claudio Azia

Resumen

Este trabajo reconoce la crítica del feminismo sobre el poder y el control que se da en el sistema patriarcal, similar al enunciado por movimientos antimilitaristas, y señala su origen en esta educación con fuerte sesgo militar de los varones.

Asimismo, intenta destacar las coincidencias entre patriarcado y militarismo, reforzando los señalamientos que aporta el feminismo para poder lograr soluciones en la construcción de una sociedad más justa de varones y mujeres unidos por la paz.

Palabras Claves: militarismo-antimilitarismo, poder, soldado, batallas, sexismo, disciplina, educación militar, ética feminista.

Introducción

Solo hace 60 años (un período brevísimo en la historia de la humanidad) que el movimiento de mujeres ha comenzado a construir los espacios y dispositivos que le han permitido reivindicar y legitimar muchos de los derechos que la historia patriarcal les había negado. Muchas fueron las transformaciones, pero muchas más son las que aún faltan por lograr.

Empobrecidos en sus roles tradicionales y lejos de celebrar y acompañar a sus esposas, amigas y compañeras en estos cambios, los varones poco es lo que han podido reflexionar acerca del papel que esta misma historia patriarcal les ha asignado, interpretando estos logros como una forma de revelarse contra ellos y no como la manera de lograr el acceso al goce de los derechos tales como: justicia, salud, educación, vivienda, cultura. La mayoría de estos varones no advierten que ellos también son merecedores de nuevas y mejores formas de vida que los habilite a vivir sin tantas carencias y exigencias. ¿Qué sucedió en la historia reciente para que estos hechos estén ocurriendo?


Hacerse hombres: el paradigma del soldado

Desde sus orígenes, el feminismo ha analizado muy profundamente el tema del poder, especialmente en lo referido a la concentración del mismo en el universo masculino y a la exclusión y discriminación sistemática en el acceso de las mujeres a éste. Asimismo, se consideró esta exclusión no solo como una dominación de clases o de etnias, como se pensaba hasta entonces, sino también como una cuestión de género.

Como consecuencia de esta asimetría, el control ejercido sobre las mujeres ha sido otro peligro advertido y destacado por dicho movimiento. El feminismo realiza una aguda crítica sobre el poder y el control que se da en el sistema patriarcal, que coincidentemente es similar al denunciado por movimientos antimilitaristas sobre las formas de dominación; constituyéndose en maneras y lenguajes diferentes para hablar de un mismo fenómeno.

La intención de la dominación ha estado basada, tradicionalmente, en la lucha por acumular riquezas (existente en territorios o en la apropiación de la fuerza de trabajo) mostrando todo un conjunto de asimetrías y jerarquías donde los grupos que detentaban el poder estaban dispuestos a todo con tal de conservarlo.

El patriarcado fue y es, en este sentido, la concentración de la riqueza y el poder, o sea, de bienes materiales y simbólicos en unas pocas manos masculinas, manipulando el acceso a la salud, la justicia, la educación y la cultura de varones y mujeres a fin de perpetuar su existencia. De este modo, el patriarcado invisibilizó a las mujeres otorgándoles únicamente el rol de madres y esposas, negándole el acceso a la vida pública y educando a los varones como meros y torpes custodios de estos intereses a preservar, otorgándoles un empobrecido espacio de poder en la vida privada, legitimando el control y la autoridad conferida por el mismo sistema ideológico. Claro está que el precio a pagar no iba a ser escaso.

Ya han sido numerosos los escritos que se han referido a cómo los varones debieron mutilar sus emociones, prohibiéndoseles, negándoseles y obturándoseles la posibilidad de expresarse de una manera grata y genuina, exponiéndolos a innumerables situaciones de vulnerabilidad, sin embargo, es muy poco lo que se ha profundizado acerca de lo que subyace en la educación tradicional del varón.

Silvia Vera Ocampo (1987) escribió: “ Si a la mujer joven se le exigió el sacrificio de su libertad y de su intelecto en aras del rol doméstico y de su maternidad exclusivista, al varón se le exigió el sacrificio de su integridad física y aun de su vida cada vez que su grupo, su señor o su país así lo requirieron”. En otras palabras, ser hombre en la cultura patriarcal significa resignarse a la enorme encrucijada de compartir la totalidad de los estereotipos que ésta les ha asignado a los soldados. ¿Casualidad? Categóricamente no.

Los soldados en todos los tiempos de la humanidad debían y deben ser racionales, fríos, poco afectuosos, sometedores con sus víctimas, tener capacidad de mando, dominadores y capaces de urdir planes y estrategias de supervivencia, valientes, exitosos y competitivos. De este modo las organizaciones militares se garantizan el éxito de la batalla y la protección de su urbe. La idea de que todos los hombres compartan sus estereotipos de género con los roles asignados a un soldado refuerza la idea a la que, aun en la actualidad, los varones sienten la obligación de adscribir; este paradigma de hombre y su correspondencia con este modelo de varón militarizado explicaría, entonces, nuestra mal llamada naturaleza, exponiéndonos ante la situación forzosa de identificarnos con dicho modelo para gozar así del beneficio de ser considerados como hombres hechos y derechos (Azia, 2011).

Gilmore (1990) define a la masculinidad “como la forma aprobada de ser varón en una sociedad determinada”, agregando más adelante que “constituye un ideal impuesto culturalmente al cual los hombres deben adecuarse concuerden o no psicológicamente con el mismo”.

Es en este sentido que la educación militarista, impuesta a los varones durante toda su vida, será la base sobre la cual posteriormente se desarrollará la cultura patriarcal, donde la lógica amigo-enemigo, valiente-cobarde, más hombre-menos o poco hombre, entre otras, será la respuesta violenta y hegemónica desde la cual a posteriori se pensará y se obrará frente a los conflictos y a la organización vertical/autoritaria que potencian y justifican, en última instancia, el control y el orden totalitario de la cultura en la sociedad.

El militarismo es inherente al patriarcado y lo refuerza cuando introduce la visión del mundo en los valores patri-militares, existiendo una relación clara entre lo aprendido en los ejércitos (a través de su estructura, normas, valores) y lo vivido en la casa, poniendo a los varones en la obligación de trazar un paralelismo para así ser legitimados. El patriarcado promueve la educación de los varones como soldados, dentro de la misma cultura, exigiéndoles el sometimiento a dicho paradigma, promoviendo y hasta avalando las diferentes faltas de respeto hacia todos aquellos que disientan con dicho sistema.

Un hombre debe ser soldado o guerrero, sin considerar su opinión individual. Aun en nuestros días, todos los varones pueden ser enrolados en acciones militares en caso de guerra, convocatoria que no podrán eludir bajo ninguna circunstancia. De contravenir estas órdenes serán considerados desertores y, en innumerables situaciones, encarcelados o bien condenados a muerte. En este sentido la palabra desertor, conjuntamente con otras como traidor, exponen la despiadada brutalidad con que el mismo sistema condena, margina y discrimina a cualquier hombre que no se someta a estas bélicas imposiciones sociales, y solo dentro de estas reglas impuestas por este mandato de masculinidad patriarcal es que los hombres podrán ser valorados y respetados como tales.

Cuando cualquier país entra en estado de guerra, nadie les consulta si ideológicamente están de acuerdo o no con las causas de la misma, tampoco ningún varón tiene la posibilidad de ser interrogado sobre su voluntad de participar en el enfrentamiento, por el contrario, el mismo sistema determina que enrolarse como soldados a riesgo de volver muertos, mutilados o con severos daños psicológicos a veces irreversibles, es parte de los deberes de un hombre.

Si las mujeres fueron educadas y reducidas al papel de esposas y madres sin importar su extracción social, convalidándolas exclusivamente en el mundo de lo privado, del mismo modo los varones siempre fueron educados como soldados sin importar su clase social, su credo o su etnia. En todo caso se diferenciaron entre sí por cuestiones económicas, profesiones o de instrucción militar. En estas condiciones los más beneficiados adquirían ciertos grados de mando respecto de aquellos hombres de recursos o educación más limitada los cuales estaban expuestos a formar parte de las primeras líneas de fuego, claro que a este sacrificio se lo denomino por “la patria” y ha quedado consignado en la historia “oficial” como una muerte “con honor” (Azia, 2011).

Interpelar y deconstruir esta masculinidad limitada a este absurdo paradigma militarista, quizá sea el primer gran paso en la creación de una sociedad justa e igualitaria, de varones y mujeres que vivan en, por y para la paz.

El sexismo en la educación del varón

Mabel Burin e Irene Meler (2009) explican cómo el comportamiento de niñas y niños a través del juego es significativamente diferente, las autoras reflexionan que “mientras las niñas no se enfrentan cuando juegan y son conciliadoras en sus diálogos, los varones son más agresivos, inician más peleas y son propensos a establecer relaciones jerárquicas entre ellos”. Muchas personas, al referirse a esta cuestión, ven en esta práctica lúdica un carácter natural, asignándoles características biológicas, legitimando y naturalizando estos juegos infantiles como si el juego pudiera ser, acaso, una consecuencia directa de un determinado orden biológico.

Numerosas investigaciones demuestran que tanto la construcción de la masculinidad como la de la feminidad son consecuencia de un ordenamiento social donde varones y mujeres son educados/as e inducidos/as por una compleja maquinaria ideológica a comportarse de un modo diferente ya desde sus primeros años de vida. Si los juegos de varones son distintos a los de las niñas es sencillamente porque la forma en la estimulación durante la infancia es distinta: desde pequeños los varones son inducidos a competir antes que compartir, y a través de juegos como policías y ladrones, soldaditos, armas de juguete y, hoy, diferentes videojuegos violentos y de acción irán construyendo una identidad congruente con lo que a posteriori será el mismo modelo de masculinidad.

Si uno se detiene a repasar muchas de las frases con las cuales un joven debe convivir desde sus primeros procesos de aprendizaje recordara rápidamente que expresiones tales como: “compórtate como un hombre”, “está hecho todo un hombre”, “pelea como hombre”, “ese sí que es un hombre”, “hablemos de hombre a hombre” “sé hombre”, o preguntas como: ¿sos hombre o no sos hombre?, van cercenando, obturando y hasta condicionando la libertad de elección del varón, para que se vaya configurando su masculinidad de acuerdo a un modelo prefijado, donde el desvió de tales comportamientos impuestos culturalmente será severamente castigado.

Así es que cuando un niño muestra o experimenta acciones, actos o actitudes calificadas por los adultos o adultas como rebeldes o sencillamente opuestas a las normas vigentes aparecen afirmaciones tales como: “este niño necesita disciplina” o “este niño es indisciplinado”, exponiendo de manera clara y sin rodeos expresiones usadas en la instrucción militar para sancionar y corregir a un niño. ¿Por qué se utiliza la expresión disciplina y no educación? En este sentido, educar a un varón debe entenderse como disciplinarlo, sometiéndolo a las reglas estrictas de este paradigma de masculinidad.

Con la intención de ejemplificar esta situación nos referiremos a un hecho que hoy podemos encontrar en la Argentina. Se ha presentado un proyecto de ley promovido por el vicepresidente de la nación, señor Julio Cobos: “Ley de servicio cívico voluntario”, en el cual, con el objetivo de erradicar la pobreza infantil y contrarrestar la presión de la opinión pública frente al fenómeno de los chicos en situación de calle, se promueve el acuartelamiento de ellos, instándolos a una educación en distintos oficios y artes dentro del marco de una educación militar. Este acuartelamiento de la infancia reemplaza la creación de un proyecto educativo por la implementación de un modelo militar para disciplinarlos como hombres soldados. La pregunta obvia es: ¿en los ejércitos hay psicopedagogos/as, docentes o licenciados/as en ciencias de la educación? ¿Por qué resulta tan complicado desprenderse de este paradigma de masculinidad?

Lo curioso es que, no existiendo en la Argentina el servicio militar obligatorio, se intenta instalar en el ciudadano y la ciudadana la idea de que la militarización de la masculinidad es la solución para erradicar la desobediencia y/o la rebeldía masculina. Desde esta perspectiva puede entenderse porqué muchos países siguen considerando como imprescindible el servicio militar; obligando y coaccionando, bajos estrictos términos legales, a un varón a cumplir con un deber más allá de su voluntad personal (aún hoy existen 87 países en el mundo con Servicio Militar Obligatorio).

Lejos de pensar en esta ley Argentina como un hecho aislado, son muchos los países y los proyectos donde aun con un gran consenso por parte de los estados, instan a los niños desde muy temprana edad a acuartelarse bajo consignas como “hacerse hombres”, “ser héroe”, “ser patriota es ser soldado” (encontramos ejemplos en países como Colombia, España o Venezuela). Sergio Sinay (2006) revela que entre los años 2000 y 2005 en el mundo se libraron 90 guerras diferentes (incluyendo guerras civiles) estando integrados los diferentes ejércitos por un 95 % de hombres, existiendo en ellos cerca de 300.000 niños y adolescentes varones soldados.

Uno de los datos llamativos a destacar es que, cuando nuestros países están en guerra, muchos varones, aun con grandes disidencias con los gobiernos en cuestión, toman la decisión de enrolarse voluntariamente como soldados sin interpelar las diferentes intenciones que dicha guerra esconde. ¿Por qué? Una forma de interpretarlo es por la presencia que tiene en el imaginario colectivo la noción de que la masculinidad guarda una estrecha relación vincular con la idea de que todo varón debe ser un soldado.

En Latinoamérica, un continente muy hostigado por golpes de Estado, donde las diferentes fuerzas armadas tuvieron un activo papel como tristes protagonistas de asesinatos y desapariciones forzadas, se ha instalado la falsa creencia de que a través del orden y la disciplina se podrían corregir diferentes hechos de inseguridad social. Es muy frecuente oír de ciudadanos y ciudadanas, ante problemas que se plantean por hechos de violencia social, hacer mención con cierta añoranza a pasadas dictaduras militares, refiriéndose al orden y a la disciplina que se vivía en aquellos tiempos, sin interpelar el carácter genocida de dichos regímenes totalitarios.

Esta asociación del orden y la disciplina vinculado por el imaginario social a la paz, hace pensar en el carácter androcéntrico que esta ideología tuvo para encontrar adeptos y adeptas, entre ciudadanos y ciudadanas reproduciéndola a través del lenguaje, la educación, la formación y en la asociación que los varones especialmente tienen con esta militarización cuasi obligatoria de su masculinidad.

Cuando los varones realizan sus trabajos cotidianos, y consecuentes con este paradigma del soldado, resulta muy factible escucharles decir frases como: “con lo que yo me sacrifico”, “yo lucho por el bienestar de mi familia”, “yo peleo el sustento de mi familia”. ¿Por qué un varón hace hincapié en su sacrificio, su pelea o su lucha? Posiblemente, una respuesta sería porque en una cultura patriarcal ser hombre significa que, a pesar de su voluntad personal, se debe adscribir como condición necesaria y forzosa al siniestro paradigma del soldado, pues solo de este modo podrá ser respetado, valorado y legitimado como tal.

¿Será por eso que a la ropa de trabajo para quienes trabajan en las empresas la llaman uniformes?

El feminismo: el comienzo del fin de las ideologías hegemónicas

Han existido diferentes estrategias desde el feminismo respecto al tema militar, sin embargo, en algunos momentos ciertos sectores del movimiento feminista llegaron a poner énfasis en posturas de reivindicación de espacios militares como espacios de liberación femenina, sin tener en cuenta otros efectos secundarios de un protagonismo en territorios adversos para las mujeres.

Recién en el siglo xx, y especialmente en las guerras mundiales, las mujeres comenzaron a formar parte importante del engranaje militar, sobre todo en tareas asistenciales y burocráticas. Ellas cubrieron, eficientemente, las ausencias que dejaron los hombres que tenían que ir al frente e hicieron posible incrementar el número de efectivos en combate. Paralelamente a esta incorporación en masa, numerosos grupos de mujeres lideraron campañas pacifistas y, durante muchos decenios, los movimientos feminista y antimilitarista caminaron juntos oponiéndose a la ideología militar y a la exclusión social.

El feminismo nació con la expresa consigna de la equidad entre mujeres y varones, teniendo importantes avances a lo largo del siglo xx. Durante décadas, el movimiento de mujeres ha trabajado fuertemente para suprimir las desigualdades en las relaciones que la sociedad y la cultura mantienen entre los sexos. Los avances logrados por algunos países en estos campos han sido relevantes, teniendo, en la actualidad, un gran consenso social sobre la no discriminación por cuestiones de sexo.

Esta consolidación en la percepción social del tema del género ha permitido a las mujeres ser justas protagonistas a nivel mundial, por lo que sus ideas y valores han empezado a ser objeto de preocupación de las élites más conservadoras, mismas que han alentado propuestas para militarizar las posturas feministas con la intención de integrarlas más funcionalmente al sistema patriarcal. Los intentos por militarizar el feminismo consisten en despojarlo de sus contenidos más profundos y genuinos referentes al cambio de una sociedad de dominación por otra de respeto y tolerancia mutua.

Uno de estos intentos está siendo integrar a las mujeres en la lógica autoritaria/militar, para que éstas sean no sólo objeto, sino también sujeto y protagonista de la exclusión social. Se trata de un pacto por el cual algunas mujeres (una minoría) se integran en las organizaciones de poder, “masculinizándose” en sus ideas y comportamientos, pasando a ser agentes de dominación sobre la mayoría, incluidas las mujeres.

Encontramos casos de masculinización en el ejercicio del poder por mujeres como Margaret Tatcher en el Reino Unido, Indira Gandhi en India o Benhazir Bhuto en Paquistán, siendo la más clara de estas propuestas de militarizar el feminismo la constituida por la integración de las mujeres a las Fuerzas Armadas, ya sea de manera profesional, voluntaria o forzada.

Mediante la incorporación de las mujeres al ejército se intentan disolver los planteamientos feministas que apuntan a una sociedad sin dominaciones de género y, por extensión, a todo tipo de dominaciones. El militarismo busca mantener el statu quo social y está dispuesto a incorporar a algunas mujeres a estructuras de poder, siempre que repita los mismos esquemas patriarcales que dividen el mundo.

Que las mujeres empecemos a desempeñar papeles militaristas no nos parece sólo equivocado, si queremos mejorar la situación de hombres y mujeres en el mundo, sino también una forma de luchar contra nosotras mismas. En lugar de imitar las acciones de los hombres, deberíamos aprovechar el aspecto positivo de nuestra experiencia histórica para trabajar en el reordenamiento del cuadro de valores que, lejos de los valores militaristas, recuperen el equilibrio de la especie humana consigo misma y con la naturaleza (Mujeres Objetoras de Conciencia del Paraguay, 2004).

En sociedades con ejércitos institucionalizados se siguen produciendo violaciones a los derechos humanos, y concretamente de las humanas. Las denuncias de violaciones de civiles por parte de militares del ejército belga e italiano durante las misiones de paz de la ONU en Somalia, las denuncias oficiales de prostitución infantil en el Cuartel General del ejército italiano en Bosnia en 2004, o el comercio sexual y violaciones que se producen en las cercanías de cualquier base militar estadounidense, son ejemplos de ello.

En nuestros días la construcción de una ética feminista de liberación, los aportes en el mundo de la ecología y de las luchas por la paz y las libertades muestran que, aún sin saberlo o sin declararlo conscientemente, se está instalando una línea antimilitarista bastante clara. De tal manera que la ética feminista se ha ido conformando en la construcción de una ética humana de convivencia pacífica.

Cualquier estrategia que pretenda instalar la paz como un objetivo abiertamente alcanzable deberá, forzosa y necesariamente, generar diferentes acciones que favorezcan un cambio en las masculinidades y en la totalidad de las relaciones que como consecuencia de ellas se generen. Pues conlleva un enorme y gran peligro conceptual hablar de paz en la medida que se siga acuartelando en diferentes organizaciones militaristas a la totalidad de los hombres.

El modelo patriarcal preconiza desde tiempos inmemoriales la violencia, el enfrentamiento y el dominio, y resulta necesario sustituirlo por modelos de masculinidad más abiertos a la igualdad, la negociación, y la cooperación, para bien de la humanidad (Mujeres Objetoras de Conciencia, 2004).

Así como los hombres ejercen la violencia contra las mujeres para mantener sus privilegios de género y los Estados ejercen la violencia militar para asegurar su lugar hegemónico en el mundo, del mismo modo muchas corporaciones ejercen la violencia económica para mantener y acumular sus poderes económicos y políticos.

Cynthia Cockburn (2003) agrega que:

Podemos ver que estos “ismos”, nacionalismo, militarismo y fundamentalismo religioso tienen algo importante en común: se trata de que en sus relaciones de poder entre los géneros hay una dominación masculina. Algunas veces lo pienso así: que el patriarcado, el nacionalismo y el militarismo son como una especie de sociedad de admiración mutua. El nacionalismo ama al patriarcado porque este le ofrece mujeres que educarán verdaderos patriotas. El militarismo ama al patriarcado porque las mujeres del patriarcado ofrecen a sus hijos para que sean soldados. El patriarcado ama al nacionalismo y al militarismo porque estos dos sistemas producen hombres inambiguamente masculinos y, en general, mantienen a la mujer en su lugar.

Desde una mirada hegemónica, el poder no se concibe como un poder “para dos”, como tampoco se puede pensar en compartir beneficios y/o utilidades, por el contrario, la lógica patriarcal realiza un ejercicio del poder y control “sobre” otras personas con diferentes recursos.

Esto no significa que las mujeres no ejerzan poder sobre otras mujeres u hombres por edad, clase, cultura, etnia, raza, etc. Sin embargo, todas las mujeres como género están sometidas a la opresión patriarcal y al dominio público y político de los hombres y muchas veces, en lugar de oponerse al sistema patriarcal, aceptan la subordinación genérica a cambio de ejercer dominio sobre otras mujeres u hombres (Lagarde, 1995).

Consideramos imprescindible encontrar mecanismos para lograr una ruptura entre masculinidad, dominación, poder y violencia. Nunca tan acertado el axioma “lo personal es político”, en el espacio privado se comienzan a ejercitar nuevas formas de un poder compartido, allí también se ejerce mucha de la violencia.

También hay rupturas que se pueden hacer como movimiento social, con otras lógicas y éticas feministas, como cuando se interpelan las jerarquías en los lugares de trabajo, cuando se exige transparencia a los representantes de la comunidad, cuando no se practica la guerra privada en las relaciones íntimas, pero también cuando las acciones políticas (individuales y colectivas) no contribuyen a perpetuar los valores y actitudes detrás de una masculinidad militarizada.

Conclusiones: ¿porque una cultura de paz es imprescindible para el desarrollo?

Habitualmente, la falta de participación política no se ve como la violación a un derecho humano básico. Y muchas veces lo que se hace es agregar formalmente a mujeres a los procesos de paz oficiales, bajo conceptos de género errados, cumpliendo con un número, que lejos de cuestionar las relaciones de poder entre los géneros y las estructuras que las sostienen, las refuerzan.

Ellas están subrepresentadas en las organizaciones nacionales e internacionales tanto en periodos de conflicto como de post-conflicto.

Pero existen ejemplos concretos en distintos países del mundo acerca de lo que significa la real participación de las mujeres en los procesos de paz: en Guatemala, las mujeres expandieron la agenda de paz incorporando temas de justicia social, como la reforma agraria y los derechos de igualdad. En Liberia, luego de 14 acuerdos de paz, la Iniciativa de las Mujeres Liberianas tuvo éxito en movilizar el apoyo nacional para el desarme, previo a las elecciones. En Irlanda del Norte y Sur África, las coaliciones de mujeres introdujeron los valores de inclusividad y participación pública en el diálogo político. En Burundi, una coalición de mujeres hutus y tutsis lucharon juntas para asegurar su lugar en la mesa de negociación. En Chipre, el Medio Oriente, los Balcanes y el Sureste de Asia, las redes de mujeres se unieron en el conflicto que dividía su lucha por la paz, a pesar de las amenazas y los abusos de las estructuras políticas tradicionales (Anderlini, 2001).

La organización de las mujeres ha sido importantísima en estos procesos. Un desarrollo humano y un proceso de paz que no se cuestione la masculinidad hegemónica y tradicional y no aplique una lógica y ética feminista en sus acuerdos y cumplimientos, están condenando a sostener los conflictos armados a lo largo de la historia y, consecuentemente, las estructuras del patriarcado que los generan, los mantienen y los continúan legitimando.

Bibliografía

Anderlini , S. N. (2001). “Women, Peace and Security: A Policy Audit”. From the Beijing Platform for Action to UN Security Council Resolution 1325 and Beyond. London: International Alert. En: http://www.internationalalert.org/women/polaudit.pdf .

Azia , Claudio (2011). “El paradigma del soldado”. IV Coloquio Internacional sobre Estudios de los Varones y Masculinidades. Montevideo.

Burin , Mabel e Irene Meler (2009). Varones: género y subjetividad masculina. Librería de Mujeres Editoras (2 edición).

Cockburn , Cynthia (2003). “Militarismos, Fundamentalismos y Nacionalismos”. Contribución al panel de apertura del Encuentro Internacional de Mujeres contra la Guerra. Bogotá, Agosto. En: http://www.rutapacifica.org.co/nuevo_sitio/ponencia_cynthia.htm.

Gilmore , David (1990). Manhood in the making: Cultural concepts of masculinity. New Haven Yale University Press.

Lagarde , Marcela (1995). Género y Poderes. Heredia: Instituto de Estudios de la Mujer, Universidad Nacional Autónoma.

Mujeres Objetoras de Conciencia Paraguay (2004). Antimilitarismo y feminismo: el cuestionamiento a la cultura patriarcal de dominación.

Sinay , Sergio (2006). La masculinidad tóxica. Ediciones B grupo Z.

Vera Ocampo , Silvia (1987). Lo masculino y lo Femenino. ¿Condicionamiento o biología? Grupo editor Latinoamericano.

1 - Licenciada en Sociología por la Universidad de Buenos Aires. Consultora de Proyectos Sociales. Presidenta del Grupo de Estudios Sociales, ONG dedicada a la investigación, capacitación y campa ñas en favor de poblaciones en riesgo social . C oautora del Manual de Género para Niñas, Niños y Adolescentes (mayores de 12 años), GES /CCEBA editores, Buenos Aires, 2010.

2 - Licenciado en Psicología por la Universidad de Buenos Aires. Investigador, miembro del equipo técnico del Grupo de Estudios Sociales a cargo del Área Masculinidades. Coautor del Manual de Género para Niñas, Niños y Adolescentes (mayores de 12 años), GES /CCEBA editores, Buenos Aires, 2010.

18 de mayo de 2012

DemenciaNews: Venezuela invade la República Independiente de La Planta

DemenciaNews: Noticias reales como si fueran de mentira... ¿O es al revés?
Fuerzas Armadas venezolanas entrando en La Planta: Imagen: Telesur
Caracas. En horas de la tarde de ayer, Venezuela ha ocupado con sus fuerzas militares el territorio de la República Independiente de La Planta, después de 22 días de asedio contra la población de dicho país.

El conflicto entre ambas naciones empezó cuando ciudadanos plantinos cruzaron ilegalmente las fronteras con Venezuela, y esta última respondió con deportaciones y el cierre de las fronteras, lo que provocaría el desagrado de los familiares que viven en ambas naciones y una fuerte protesta contra el gobierno venezolano.

La mayoría de los ciudadanos plantinos han sido tomados como prisioneros de guerra y exiliados a otros países, sin conocimientos de sí les respetarán sus derechos humanos.

La República de La Planta era un país autónomo, con sus propios líderes, sus propias leyes, su propio lenguaje y su propio arsenal de armas, el cual no respondía a los intereses de ningún gobierno. Lo mismo ocurrió en junio del pasado año 2011, cuando la Repúblicas Unidas de Rodeo I y II se alzaron en armas contra las pretensiones imperialistas de Venezuela.

15 de mayo de 2012

Y Venezuela dice: "Seamos como los gringos, un Estado forajido"

Hace unos pocos días, el presidente Chávez asomó la posibilidad de que Venezuela salga de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH), un órgano adscrito a la Organización de Estados Americanos (OEA).

A pesar de que "las salidas" de Chávez se han caracterizado por su carácter hormonal, algo así como un "yo me salgo de aquí porque me arreché", esta vez ha disimulado sus hormonas "delegando" el análisis de dicha salida a un Consejo de Estado.

En todo este asunto hay muchas contradicciones, y vamos a empezar con las mismas justificaciones para la salida de la CIDH. En su discurso el mismo presidente dijo que la salida era necesaria puesto que esta organización está supeditada a los intereses de EE.UU. y tiene el fin de atacar a Venezuela. Sin embargo, en ese mismo monólogo, el mismo presidente criticó que...
"El primer país que desconoce esa Comisión Interamericana son los Estados Unidos y es un mecanismo que usa ese país contra nosotros".
Ahora bien, por un lado, si los EE.UU. violan las decisiones de la CIDH, ¿Acaso eso justifica que Venezuela también lo haga? ¿Acaso la lógica es: como EE.UU. es un Estado forajido (fuera de las leyes internacionales), por lo tanto nosotros también debemos serlo?. Del otro lado, analizando lo dicho por Chávez, si EE.UU. también viola las decisiones de la CIDH, eso quiere decir que este órgano NO está supeditado a los intereses imperialistas, ¿No es así? De hecho, hay numerosos casos tanto ante la Comisión Interamericana que implican a los EE.UU., y sin duda uno de los hechos que más llama la atención es el llamado de la CIDH de cerrar la base de Guantánamo, de proteger la integridad de los reclusos e, inclusive, le ha pedido realizar visitas a dicho centro de detención... Y todo esto desde el año 2002, hace 10 años atrás.

Entre las diferentes resoluciones, medidas cautelares y comunicados de la CIDH sobre Guantánamo podemos encontrar las siguientes:
La obvia pregunta es: Si la CIDH está para favorecer los intereses de EE.UU., ¿Cómo una medida en contra de Guantánamo beneficia a los EE.UU.? De hecho, no lo hace. Y con esto sólo he hablado del caso Guantánamo, no he hablado de los casos de pena de muerte, de violación del derecho de asilo y refugio, violación del derecho a salud de los inmigrantes, y entre otros tantos que me da flojera contar.

La soberanía, la excusa favorita de los Estados forajidos como Gringolandia, que los deja por fuera de numerosos tratados de derechos humanos como la Convención Americana y el Estatuto de Roma, es también esgrimida por el gobierno "revolucionario". Es como si olvidáramos que la soberanía es un término del siglo XVI, que nació de la boca de Juan Bodin, y que era para justificar el poder absoluto del rey. Más tarde, y después del liberalismo, esta se volvería la excusa favorita de las grandes potencias de los siglos XVIII, XIX y XX para justificar y hacer valer sus territorios en ultramar frente a otras potencias. Estamos sin duda ante un término arcaico, que en lugar de darle preponderancia a la persona humana o a la misma sociedad, se la da al Estado. Probablemente, la soberanía es uno de las conceptos más antidemocráticos e inhumanos que haya inventado el pensamiento político. Y esto sin olvidar que, irónicamente, todos los tratados son una expresión de soberanía del Estado, en la cual el mismo se obliga a cumplir dichos tratados (Pacta sunt servanda).

Algo que es una gran ironía, es el hecho de la crítica de que Cuba no pertenezca al sistema interamericano, y ahora, vemos que Venezuela quiere salirse de ese mismo sistema del cual Cuba fue expulsada. ¿O es que acaso el alboroto que se armó porque Cuba no asistiría a la Cumbre de Las Américas era para que dicho país siguiera estando fuera del sistema americano? (Un poco de coherencia señores).

En caso de que Venezuela salga del sistema americano de DDHH., la imagen del país se vería seriamente afectada. El ingreso al Mercosur estaría prácticamente negado. En el año 2006 el presidente Chávez suscribió la Declaración Sobre Derechos Humanos de los Presidentes del Mercosur y Estados Asociados, donde ellos expresan que:
“Reafirman su adhesión a los principios de la Declaración Americana de Derechos y Deberes del Hombre aprobada en Bogotá en 1948, y de la Convención Americana sobre Derechos Humanos suscrita en San José de Costa Rica en 1969, y su compromiso de continuar con el proceso de fortalecimiento y perfeccionamiento de la Comisión y de la Corte Interamericana de Derechos Humanos” (FUENTEDECLARACIÓN SOBRE DERECHOS HUMANOS DE LOS PRESIDENTES DEL MERCOSUR Y ESTADOS ASOCIADOS)
Si Venezuela se sale tan cómodamente de un sistema regional tan importante como el americano, ¿Qué garantía hay de que Venezuela respetará cualquier otro mecanismo de integración como Mercosur, Unasur, CELAC, etc? La idea de estos esquemas de integración es que los Estados se sometan a su jurisdicción, con el fin de armonizar las políticas (públicas, económicas, fiscales, etc) entre los países y  lograr aquel ideal bolivariano de una "América Unida". Irónicamente, salirse del sistema interamericano es totalmente contrario al ideal bolivariano.

Y ni siquiera empecemos a hablar del asiento en el Consejo de Derechos Humanos de la ONU al que también aspira el país, cuando ya varias organizaciones han expresado su rechazo a la entrada venezolana en dicho organismo por la misma razón (Véase aquí).

Yo, muy sinceramente, espero que esto sea otra decisión hormonal del presidente, puesto que existe la posibilidad -quizás remota- de que Venezuela entre en un autoaislamiento internacional, al estilo bloqueo cubano, sólo que la culpa ya no sería de los EE.UU., sino de la propia Venezuela, y es que para salir de la CIDH es necesario también salir de la OEA. Y si, según ellos, son una de las pocas voces que se expresan en contra el imperialismo Yankee, en ese caso podríamos decir que la salida de Venezuela de la CIDH (y la OEA) beneficiaría mucho a esos gringos, ya que por fin de deshacen de alguien que los denuncia...

PD: Lo mejor de este post fue la imagen. Espero que la admiren, pues me tomó como 5 minutos hacerla... Tiempo bien malgastado.

12 de mayo de 2012

Debate sobre el Aborto

La vida es mucho más que la actividad de las funciones vitales. La vida no es solamente respirar, sino también la de tener libertad para disfrutarla y de unas buenas condiciones para llevarla a cabo. La vida no vale de nada si estás tras las rejas o si vives en la miseria. Hay formas de estar muerto mientras se vive, y esa es una de ellas.

Esa idea me vino a la mente porque "la vida" es el principal argumento de quien defiende la ilegalización del aborto. Hay muchos argumentos que giran alrededor de ello, y esta vez voy a repasar sobre algunos cuantos de ellos.

Hace poco escuché de la misma boca de uno de mis profesores de postgrado, un argumento que me pareció interesante y que no había escuchado antes, y va así: "Es detestable que se diga 'este cuerpo es mío' (en relación con las mujeres sobre sí mismas) porque eso trata al cuerpo de la mujer como un objeto o como una posesión, como algo sobre lo que se tiene propiedad". Eso me pareció una muy buena argucia, con la cual obviamente no comparto, pero muy buena en el sentido de que aparenta ser un argumento del feminismo. Pero viéndolo de otro modo, todos nosotros tenemos libertad de consciencia, la cual está intrínsecamente relacionada con la libertad de obrar, pues si no puedo actuar según yo pienso, no sirve de nada tener libertad de consciencia. Cuerpo y mente no pueden ir separados cuando hablamos de libertades, lo que quiere decir que cada uno tiene soberanía sobre su propio cuerpo, por lo que hablar en términos de propiedad cuando se habla de uno mismo, no es del todo incorrecto.

Me referiré más que todo al tipo de aborto que no es en caso de violaciones, o en caso de la posible muerte de la madre o en caso de malformaciones, puesto que esta suele tener una más amplia aceptación, con excepción de alguno que otro país, lo que sin duda es una brutalidad, y pongo la posibilidad de que una niña sea la madre de su propio hermano o su propio primo como ejemplo.

Creo que uno de los errores es el comparar un embrión o un feto con un ser humano, pero no, un embrión NO es un ser humano, del mismo modo en que una semilla NO es un árbol, un huevo NO es un pollo, un renacuajo NO es una rana, una oruga NO es una mariposa, un árbol NO es una mesa, un dinosaurio NO es petróleo. Todos son organismos vivos que eventualmente, a través de un proceso determinado, terminarán como otro, pero no son lo mismo, y eso continúa demostrando hay muchos prejuicios sobre el tema (que te guste o no, son religiosos).

Ahora bien, se dice que se quiere proteger la vida, pero cada vez que te cortas las uñas, o el cabello, te ráscas la cabeza, te cepillas los dientes, te tomas un baño, estás acabando con una vida, incluso, cada vez que a una mujer le viene la menstruación, hay una "vida" que muere y cada vez que un hombre se masturba, está cometiendo genocidio, lo que de acuerdo al razonamiento de muchos, es algo muy grave, ya que lo que he mencionado anteriormente está cargado con información genética de un ser humano. Pero esto tampoco queda ahí, los antibióticos son sustancias que matan o asesinan a microorganismos dentro de nuestro cuerpo, en especial, de la flora intestinal. Y sin embargo, yo no veo a nadie quejándose de que se asesine a todos estos organismos vivos. De igual modo, el aborto y la eutanasia es algo que se practica muy normalmente en las veterinarias y otros centros donde se trabaje con animales, y sin embargo, tampoco veo a nadie quejándose de ello, ni muchos menos a estos que se dicen "pro-vida". Y ni siquiera empecemos a hablar de los mataderos y carnicerías... ¿Qué "vida" defienden entonces? Hay que aclarar los términos, y este asunto del aborto es claramente antropocéntrico, de seres humanos que creen que la única vida especial es la vida humana, y esto también tiene su fundamento en prejuicios religiosos (La discriminación para con los animales se conoce como "especismo").

Algo que a mi me preocupa mucho es que se le tilde automáticamente de "irresponsables" a una persona que piensa en abortar, cuando, irónicamente, una persona que piensa en abortar es una persona que piensa en las posibilidades de manutención de dicho niño y las dificultades que se tendrían. Es decir, alguien que decide abortar es una persona que lo ha razonado muy bien y ha actuado de acuerdo a su razonamiento. No se ustedes, pero para mi eso es ser responsable. Esta irresponsabilidad sexual de los padres es algo muy citado, sobre todo en lo que se refiere a medidas anticonceptivas. Pero, hay que tener en cuenta todas las aristas, y decir que "hoy en día es más fácil prevenir una gravidez indeseada" no es del todo cierto, porque tenemos que analizar la situación económica de cada quien, y no todos pueden pagar por anticonceptivos (ni mucho menos un adolescente) y no todos tienen acceso a ellos (por ejemplo, una persona que viva en el campo). Muchos piensan en hacer campañas de educación sexual, pero se les olvida lo más importante: la distribución de los anticonceptivos. Me contaron que una vez, un adolescente dijo en una clase de educación sexual: "Muy bien, nosotros sabemos todo esto... ¿Pero cómo y donde los conseguimos?". De igual manera, tenemos el contexto cultural y religioso, donde el "macho" no quiere usar anticonceptivos "porque no le gusta" o donde la iglesia rechaza el uso de anticonceptivos. Hay muchos factores que implican un embarazo no deseado, y más que culpar a la gente, es culpa de los Estados, no tanto por negligencia educativa sino por el acceso a los preservativos.

Una de los problemas más graves cuando se habla de aborto es la reducción del asunto en "asesinar o no asesinar", como rememorando a Hamlet. Ojalá el mundo fuera sencillo y toda fuera en blanco y negro; pero no, el mundo está lleno de colores y es muy complicado y todas las respuestas son complicadas. En lo personal, el aborto es un escenario que sería preferible evitar, y uno de última instancia, pero esto no es un problema que deba tratarse mediante leyes. Querer legislar y criminalizar ese asunto es empeorarle la situación a una mujer. Yo dudo mucho que una mujer, al salir de una operación de estas, diga: "Oye, que divertido fue eso, ¡Vamos a volver a hacerlo!". El aborto es algo que va a cargar en su conciencia durante toda su vida, y es una enorme brutalidad empeorar eso con un castigo del Estado. Además, el hecho de que se penalice no ayuda para nada, y no va a evitar que ocurra. La realidad nos dice que muchas de estas mujeres acuden a centros clandestinos para realizarse estas operaciones, las cuales no tienen las condiciones salubres adecuadas, por lo que ponen sus propias vidas en peligro, y en lugar de salvar una vida, estarás perdiendo dos. Por eso esto es un tema que no se debe atacar con leyes, sino con programas sociales y educación. Todo lo demás es, insisto, una enorme brutalidad.

Si alguno de mis lectores cree en un Dios (cosa en que yo no creo), pues déjenle eso a la "justicia divina" y ella se encargará. Porque la verdad es que la criminalización del aborto es en realidad la criminalización de la pobreza (porque una buena parte de estos son por preocupaciones económicas y sociales), y no veo a ninguno de estos "pro-vida" promoviendo un mejor acceso a la seguridad social, ni seguridad económica, ni campañas de educación, ni distribuyendo anticonceptivos, ni nada de nada... que aunque esto no quiere decir que se va a dejar de abortar, al menos su número podría reducirse mediante estas medidas sociales. Reducir este tema a "asesinato" no es correcto, y genera más problemas que soluciones.

Lo más común es la apelación a la demagogia o a lo sentimental. Por ejemplo: "Una persona aborta es una persona que nació", lo cual obviamente es cierto... ¿Y? Muchas tienden a dar sus experiencias personales, como "mi mamá me pudo haber abortado, pero le doy gracias por no haberlo hecho". Y aunque toda opinión personal se aprecia, son subjetivas y poco aportan al tema lo que cada quien sienta, puesto que lo que importa es lo que sienta y razone la persona implicada. ¿O es que acaso queremos imponerle nuestros sentimientos a los demás, y que todos sientan igual que nosotros?

Además, lo que mucha gente no entiende es que los Derechos Humanos son para limitar la actuación de los Estados frente a los individuos, y cuando se pide ilegalizar el aborto, no sólo se atenta contra la libertad de la mujer de actuar según ella piensa, sino que se dice que el Estado tiene entonces el poder de llegar más allá de tu piel, hasta tus vísceras y tus genitales. Si a mi me da la gana de fumarme el caucho de un camión, esa es mi total libertad de hacerlo y el Estado no tiene porqué inmiscuirse en ello. El Estado debe tener un límite de alcance, y el Estado no puede decidir sobre lo que ocurre dentro del cuerpo de cada quien, porque eso ya es soberanía de cada persona.

¿No te gusta el aborto? Pues convence, no obligues. ¿No lograste convencer? No insistas, no obligues.


7 de mayo de 2012

Ella me escribe en las noches

Esto es mi dulce intento de "poesía barata", así que te agradecería que lo leyeras como si le recitaras a tu novi@ o como si contaras el dinero de tu salario nuevo (¡Con sentimiento!)

Ella me escribe en las noches
y aún la sonrisa me esconde
allí aún faltan historias
que las llenen de dulzuras

La llamaron la elegida
la de los labios finos
Allá viene María la del Río
la que juega con los niños

Le debo unos cuantos versos
sólo un pequeño juego
a cambio me debe un beso
si es que una sonrisa le dejo.

¿Por qué paloma blanca
Siempre se arropan a lo lejos
y como venida de los cielos
Acabando con mi pluma?

Con dedicatoria para María Elizabeth Del Río, de Medellín, Colombia.

3 de mayo de 2012

Venezuela afirma criminalización de la protesta popular con promulgación de ley antiterrorista

Me llega el correo y difundo.
Mientras la opinión pública se entretenía discutiendo la nueva Ley del Trabajo, una normativa de tipo reformista con varios beneficios laborales, y el anuncio presidencial de la salida del país de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), el gobierno del presidente Chávez aprobaba, sin mayor oposición, la “Ley Orgánica contra la delincuencia organizada y financiamiento al terrorismo” (Lodofat), una norma de 89 artículos que representa el cénit de la política estatal de criminalización del movimiento popular y social venezolano. A pesar de toda la retórica antiimperialista gubernamental, la celeridad de esta ley, así como su contenido, está influenciado directamente por las políticas “sugeridas” por el Fondo Monetario Internacional para la región.

La Lodofat es una ley tramposa que capitaliza la conmoción posterior a los atentados del 11-S en Estados Unidos, y la orden imperial de “guerra contra el terrorismo”, para prohibir y castigar prácticamente todas las estrategias y herramientas históricas de lucha del movimiento popular venezolano, mezclando las normativas represivas con la penalización a la pornografía, la trata de personas, el uso de sustancias químicas tóxicas, el narcotráfico y el asesinato de altos funcionarios públicos.

- La protesta: Potencialmente terrorista

La propia definición de “acto terrorista” es altamente discrecional: “Es aquel acto intencionado que, por su naturaleza o su contexto, pueda perjudicar gravemente a un país o a una organización internacional tipificado como delito según el ordenamiento venezolano, cometido con el fin de intimidar gravemente a una población; obligar indebidamente a los Gobiernos o a una organización internacional a realizar un acto o a abstenerse de hacerlo; o desestabilizar gravemente o destruir las estructuras políticas fundamentales, constitucionales, económicas o sociales de un país o de una organización internacional”. (Art. 4). Según la ley un acto terrorista puede hacerse: Atentado contra la vida de una persona que puedan causar la muerte o contra su integridad física; Secuestrando o tomando rehenes; Causando “destrucciones masivas a instalaciones o lugares públicos y propiedad privada; Apoderándose de aviones, barcos y cualquier transporte público, e incluso mercancías; Fabricando, teniendo, comprando, transportando, suministrando o utilizando armas de fuego, biológicas y químicas; Liberando sustancias peligrosas o provocando incendios, inundaciones o explosiones “cuyo efecto sea poner en peligro vidas humanas” y “perturbando o interrumpiendo” el suministro de agua, electricidad u otro recurso natural.

Otro concepto peligroso es el establecido para “delincuencia organizada”: “Acción u omisión de tres o más personas asociadas por cierto tiempo con la intención de cometer los delitos de la presente ley…” (Art. 4). Un grupo calificado de “delincuencia organizada” es penalizado tantos por los delitos de esta ley como los establecidos por el Código Penal, en cuyo caso las sanciones serán incrementadas en la mitad de la pena aplicable. Atención a las “circunstancias agravantes” de los delitos de “delincuencia organizada” (Art. 29): Utilizando personas mayores o indígenas, simulación de ser funcionario público, el uso de medios informáticos que alteren los sistemas de información; contra vehículos militares, colectivos o de transporte público; contra sedes de servicio público o empresas del Estado; contra altos funcionarios públicos y gobernadores; “valiéndose de una relación de confianza” y para exigir libertad y canje de prisioneros. Por todas las anteriores la pena se incrementa un tercio, y si suman varias, el doble.

¿A quiénes afecta esta ley? Según el artículo 9 las fundaciones, asociaciones civiles y demás organizaciones sin fines de lucro; organizaciones con fines políticos, grupos de electores, agrupaciones de ciudadanos y ciudadanas y de las personas que se postulen por iniciativa propia para cargos de elección popular. El Estado, por su parte, es exceptuado en el artículo 31: “Las personas jurídicas, con exclusión del Estado y sus empresas, son responsables civil, administrativa y penalmente de los hechos punibles (…)”. Paradójicamente la ley “antiterrorista” legitima, precisamente, al terrorismo de Estado.

La ley antiterrorista también penaliza las huelgas en los centros productivos y los boicots: “Quien en cualquier forma o grado obstruya, retrase, restrinja, suprima o afecte el comercio o industria por medio de violencia o amenaza contra cualquier persona o propiedad, en apoyo o beneficio de un grupo delictivo organizado, será castigado con prisión de ocho (8) a diez (10) años” (Art. 50).

Cierres de calles, tomas de establecimientos e instituciones, quema de cauchos, huelgas y boicots, protestas indígenas y de la tercera edad, grafittis y pintas contra edificios públicos, entre otros, son calificados, según esta ley, como actos terroristas.

- Mandato del imperio

¿Por qué la celeridad en la aprobación de la ley? La necesidad de aprobar leyes que “castiguen el financiamiento al terrorismo” es un mandato de los guardianes del flujo de dinero de la globalización económica. El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha promocionado desde hace una década la promulgación de leyes en este sentido, por lo que tiene en su sitio web lineamientos claros para redactar leyes antiterroristas: “El lavado de dinero y el financiamiento del terrorismo pueden menoscabar la integridad de las instituciones y los sistemas financieros, desalentar la inversión extranjera y distorsionar los flujos internacionales de capital” afirman en http://www.imf.org/external/np/exr/facts/spa/amls.htm. En otro enlace, ubicado en http://www.imf.org/external/pubs/ft/SFTH/esl/, el FMI difunde un completo manual para la redacción de leyes antiterroristas, influencia jurídica directa para la ley aprobada y firmada por Diosdado Cabello, Aristóbulo Istúriz, Blanca Ekhout, Ivan Zerpa y Víctor Clark. Como cualquier lector podrá constatar, el esqueleto normativo de la ley venezolana “revolucionaria” es copia al carbón de la sugerencia del capitalista FMI.

Este mandato del imperio, para certificarse como países seguros y confiables para la inversión extranjera, es aprovechado por los gobiernos latinoamericanos para incluir artículos que repriman a los movimientos sociales contestatarios. Como no es necesario recordar, Venezuela se vende al mercado mundial como uno de los países con mayores reservas de hidrocarburos y recursos minerales, los cuales explota bajo el mecanismo de “empresas mixtas” con empresas transnacionales de todos los colores, en contratos entre 20 y 40 años. Por ello debe disciplinar, con el carisma caudillista o con la represión pura y simple, a su población como maquila de energía para la globalización.

Quien desee descargar la Gaceta Oficial con el texto completo de la Ley Orgánica contra la delincuencia organizada y financiamiento al terrorismo
puede hacerlo en el siguiente enlace: http://www.mediafire.com/?93813cdsp2imt7w

El Libertario ellibertario@nodo50.org - @pelibertario
www.nodo50.org/ellibertario - http://periodicoellibertario.blogspot.com
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